Un caballo dopado en el Europeo de Saltos de Hípica abre el debate del Dopaje

El dopaje es una de las principales preocupaciones en el mundo Olímpico

Hay que extremar los cuidados de los caballos. Foto:lainformacion.com/EFE
Hay que extremar los cuidados de los caballos. Foto:lainformacion.com/EFE

El último escándalo del dopaje español ha sido protagonizado por un caballo. Concrétamente el que montaba la amazona Pilar Lucrecia Cordón. No sabemos si el rocín, de nombre Nuage Bleu, alegará consumo personal y recreativo ante el tribunal de arbitraje deportivo.
Lo cierto es que el caballo ha dado positivo con mepivacaína, un anestésico local con funciones parecidas a la lidocaina. No podemos hablar de un tramposo olímpico, ya que ni el caballo cazado ni la amazona aspirante se habían clasificado para los Juegos Olímpicos.
Que el dopaje es un tema candente dentro del olimpismo, no existe la menor duda. Tampoco del dilema que padecen algunos atletas por elegir al médico experto que sea capaz de sacarle de la mediocridad. La pastilla mágica o la transfusión almidonada de glóbulos rojos son el más valioso aliado de los tramposos. En este caso, el galeno que se ha saltado el código deontológico ha sido un veterinario.
Desde que en 1972, el ciclista español Jaime Huélamo diera positivo con la sustancia de coramina en ciclismo, han sido muchos los casos de dopaje en nuestro país. Uno de los más célebres fue el de Johan Mhulegg, que fue desposeído de varios de sus triunfos, lo que constituyó un golpe muy bajo para aquellos que sacaron pecho por la grandeza del éxito de los deportes de invierno.
"Juanito" abusó de la Darbepoetina Alfa, que era nada más y nada menos que una versión sintética de la EPO, la hormona que hizo furor entre tramposos y ladrones de guante blanco del mundo del deporte. La Darbepoetina se produce por tecnología ADN recombinante en roedores chinos y se diferencia de la natural en que tiene dos cadenas más de oligosacaridos.
Nuage Bleu ya forma parte de la crónica negra del dopaje español.