Goteborg 2013, medallas para alimentar al atletismo español

España conquistó cuatro metales en el Europeo Indoor

Ruth Beitia
Ruth Beitia

Finalizó el Campeonato de Europa Indoor de atletismo con un buen bagaje para los atletas españoles, que consiguieron un total de cuatro medallas con el medio fondo como estrella y el espectacular concurso de salto de altura firmado por la cántabra Ruth Beitia.

Llegaba España a Suecia con un equipo mermado, tocado en el número de efectivos y sensiblemente afectado por las nuevas medidas de austeridad propuestas por los altos estamentos. También aterrizaba con la esperanza de que Goteborg 2013 fuera el inicio de un nuevo amanecer para un deporte que quedó muy tocado tras los pasados Juegos Olímpicos de Londres 2012. Para ello, la Federación española decidió que fuera el ex-triplista Ramón Cid el encargado de seleccionar a los atletas que debían formar la selección española. 

Con José María Odriozola reelegido presidente, pero con sus funciones deportivas más delimitadas, se puede considerar que la primera experiencia en un campeonato internacional ha sido positiva. Las medallas, ese juez que separa de forma cruel la barrera entre el éxito y el fracaso para el aficionado que busca triunfos, estuvo de lado del atletismo español. El seguimiento mediático de este deporte no pasa por un buen momento, más si cabe como si en esta ocasión se debe competir con un Real Madrid-Barcelona a la misma hora del campeonato. Pero el seguidor potencial necesita éxitos, medallas, y las necesita al instante, porque si no llegan, el proceso de captación puede diluirse de forma considerable; España ha sufrido mucho este fenómeno. Tampoco “Urkos” y Eufemianos hicieron bien al atletismo.

La primera medalla española llegó en las piernas de Isabel Macías. La bravísima atleta zaragozana que corrió la final con orgullo y casta. La delegación española había sufrido un cruel desencanto al conocer que Natalia Rodríguez, una de las estrellas del equipo y opción muy seria de medalla, no disputaría la final. Pero Macías, lejos de correr temerosa ante sus rivales europeas, compitió de tú a tú con las mejores (con todas menos con la sueca Aregawi, inalcanzable en la primera posición). En una última vuelta de infarto arañó la plata. 

Y si la tarde de sábado se había puesto bien, los aficionados españoles terminarían de estallar con otro subcampeonato, el que consiguió el León de Aranda Juan Carlos Higuero en 3000 metros. Higuero corrió como acostumbra a hacerlo. Ya en su juventud, el atleta tenía una importante habilidad para hacer fácil lo más difícil, corriendo rezagado, a veces por el exterior y demostrando finales de carrera propios de cuatrocentista. En Goteborg, su ciudad talismán por cierto, Higuero arañó la plata cuando era quinto a falta de una vuelta. 200 metros que se hacían cortos para el aficionado, y que pasaron en un suspiro. Fue la carrera más emocionante de la delegación española en el campeonato. Y en el última día llegaron dos de las medallas más esperadas. Primero la meritoria plata de Kevin López en 800, que a los muy optimistas les supo a poco, y por la tarde el éxtasis.

Sólo en un deporte como el atletismo el público puede ovacionar y animar a un atleta rival que está compitiendo frente a los ídolos locales. Esto fue lo que pasó en el Scandinavium Arena cuando Ruth Beitia compitió en la final de altura ante las locales Ebba Jungmark y Emma Green tregaro. Un auténtico “Maracanazo” el realizado por Ruth Beitia, que consiguió paralizar la tarde de domingo con su espectacular salto de 1,99. Beitia oro,y la gran protagonista española. Un año después de haber anunciado su retirada, un gran campeonato volvía a premiar el tesón de la saltadora.

Un gran campeonato, que nos dejó las lágrimas de Lavillenie en pértiga pese al oro, las nuevas promesas de la velocidad, con Jimmy Vicaut como referente y nuevos talentos como el vallista Shubenkov, y estrellas que ya no pertenecen al elenco de promesas como Adán Kszczot o Hayle  Ibrahimov