La gimnasia española a la sombra de Gervasio Deferr

Gervasio Deferr, mito Olímpico español. Foto:lainformacion.com/REUTERS/H. Deryk

Gervasio Deferr, mito Olímpico español. Foto:lainformacion.com/REUTERS/H. Deryk

A pocos meses de que comiencen los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y el O2 Arena vista las mejores galas para acoger a participantes de todo el mundo, la gimnasia española echa de menos a su genio más ilustre; Gervasio Deferr busca sucesor como leyenda olímpica...

16 de Septiembre del año 2000, Deferr se prepara para asaltar el pódium olímpico en la categoría de suelo. Llega a los juegos como campeón de Europa y subcampeón mundial de la categoría. Es su gran oportunidad y nada le impedirá intentar alcanzar la gloria ...


La calificación de su prueba se disputa en el primer día de competición, por eso Deferr renuncia a uno de sus sueños infantiles: estar presente en el desfile de inauguración en el estadio olímpico. Sydney había quedado fijado en la mente del gimnasta español como el lugar idóneo donde buscar la perfección. Horas de esfuerzo y dedicación, sacrificios en virtud del ejercicio excelente.

Las ganas y el ímpetu de Deferr le juegan una mala pasada. Su ejercicio es de una calidad técnica casi perfecta, pero en la última diagonal se pasó de salida. Su error obligó a los jueces a darle una puntuación muy baja que lo apartó de la final. El trabajo de tantos años quedaba diluido en un instante. En el deporte de alta competición el fracaso se mastica a escasos centímetros del metal triunfador. La barrera entre la victoria y la derrota es tan fina como fallar en medio segundo del ejercicio de una calificación.

 

 Deferr recibió la Gran Cruz de la Real Orden del Mérito Deportivo. Foto:lainformacion.com/EFE

 

Deferr siempre fue diferente. Su vida está repleta de escaladas hacia la cima y descensos sin freno. A sus 19 años, era una de las mayores esperanzas de la gimnasia española para conseguir un metal en los juegos. El sucesor perfecto de los Joaquín Blume o Jesús Carballo; dueños de un perfil de campeón al que solo les faltó colgarse una medalla. No lo consiguieron por distintas razones.

Todo hacía indicar que Deferr también terminaría englosando la lista de aquellos que estuvieron muy cerca pero fallaron en el momento decisivo. Unos días después ocurrió algo que podemos denominar un milagro, o simplemente el resultado natural de los hechos en la vida de un talento nacido para la gimnasia.


El salto de potro no era la prueba preferida del gimnasta español. Casi nadie apostaba por su victoria. Uno de ellos era su padre,que vio la competición desde su Buenos Aires natal enfundado en su amuleto; la camiseta de Boca Juniors. Inspirado por la fuerza transmitida desde el barrio de la boca y movido por su instinto de revancha, Gervasio Deferr conquistó la medalla de oro contra pronóstico. Se convirtió gracias a su espléndido concurso en el primer español que  subía al podium de los juegos en uno de sus deportes estrella, la gimnasia artística.

Con el oro bajo el cuello y la gran cita olímpica de 2004 muy alejada todavía en el tiempo, Deferr comete el mayor error de su vida. Protagoniza una imprudencia imperdonable en un campeón olímpico, se fuma un porro de marihuana en una fiesta. Es cazado en un control antidopaje y debe asumir una sanción de tres meses. Además, es desposeído del triunfo en la Copa del mundo de ese año. Una estupidez que podría haberle costado muy cara, y que no tuvo en ningún momento la intención de obtener ningún beneficio en la práctica de su deporte. Deferr no es un tramposo , y muy pronto se encargará de demostrarlo.

En los Juegos olímpicos de Atenas 2004 vuelve a ganar en el potro. El gimnasta consigue levantarse una vez más. Su poderosa zancada y el procedimiento de su ejercicio(ensayado día a día en el gimnasio) le vuelven a convertir en un hombre de oro. Con la corona de olivo en su cabeza, escuchando el himno español en el escenario perfecto para alcanzar el olimpo, Atenas.

Es un Deferr más agresivo que en el año 2000. Las heridas del corazón y el alma han conseguido hacerle más daño que los callos de sus manos:

"Esta medalla sabe mejor que la de 2000, por todo lo que he pasado, pero da igual, las medallas no tienen nombre ni apellido, no tienen rencor, no tienen mala hostia, no tienen nada"

Deferr da una lección de coraje y superación; dedica el triunfo a su hermano, recientemente fallecido. La trayectoria del campeón de Premiá de Mar es un alegato a los valores del olimpismo y un ejemplo para las nuevas generaciones.

En Pekín 2008 gana su última medalla. La más difícil de todas pero por fin en su especialidad, el suelo. Deferr afirma que nunca tuvo tantos nervios como antes de esta final. Todo el país está pendiente de su actuación y no puede fallar. Ya no es aquel adolescente inexperto y arrogante que se presentó en Sidney con el pensamiento de saberlo todo. La gimnasia y la vida han conseguido crear su instinto de ganador. Sus victorias se forjan en la mente. Es consciente de que serán sus últimos Juegos, pero no lo reconoce, es lo que le hace mantener su nivel y la motivación intacta.


Nos deja una última lección. A Deferr lo daban por acabado unos meses antes. Una mala actuación en el campeonato de España pone de manifiesto que las lesiones no le dejarán volver a triunfar. Pero lo consigue...

Tras una recuperación milagrosa y un trabajo monumental se cuelga la medalla de plata en la final de suelo. Una medalla con sabor a oro. Al finalizar es felicitado telefónicamente por el rey Juan Carlos...Deferr se acaba de convertir en el monarca absoluto de la gimnasia española.

Con su medalla, es junto al ciclista Joan Llaneras, el deportista masculino español más laureado de la historia. Solo superado por Arantxa Sánchez Vicario y empatado con Conchita Martínez. Con la peculiaridad de que las tenistas no ganaron ningún oro, y los títulos de Deferr fueron conquistados en uno de los deportes estrella del calendario olímpico.

Las nuevas generaciones siguen sus pasos...en Londrés le echaremos de menos.